Calabazas · 6 min de lectura
Cómo curar una calabaza paso a paso (y evitar que se arruine)
El curado prepara la calabaza para el uso diario, suaviza su sabor y reduce el riesgo de hongos y grietas.
Por qué hay que curar el mate
La calabaza es un material natural y poroso. Curarla crea una capa interna de yerba que sella los poros, evita sabores fuertes del material y ayuda a que dure más.
Los mates de cerámica, vidrio, acero o silicona no necesitan curado; los de calabaza y madera sí.
Método tradicional
Llená la calabaza con yerba usada húmeda y agua caliente (no hirviendo) y dejala reposar 24 horas. Al día siguiente, vaciala, raspá suavemente la pulpa suelta con una cuchara y repetí el proceso uno o dos días más.
Algunas personas agregan un poco de manteca o grasa en el borde interno; es una costumbre regional y no es imprescindible.
Errores frecuentes
Dejar la calabaza siempre húmeda favorece la aparición de hongos. Secarla al sol fuerte o junto a una fuente de calor puede provocar grietas.
Usar detergente arruina la capa curada y deja sabor. Alcanza con agua tibia.
Mantenimiento diario
Después de cada uso, vaciá la yerba, enjuagá con agua tibia y dejá secar boca abajo en un lugar ventilado y a la sombra.
Si aparecen manchas blancas, raspá la zona, enjuagá y dejá secar bien antes de volver a usarlo.
Si preferís olvidarte del curado, un mate de acero de doble pared conserva el calor y se limpia en segundos; muchos materos tienen uno para la semana y una calabaza para el fin de semana.

